Cierre de la ronda FFF

Ese día en el que te olvidas de pedir dinero a los demás y te centras en gastarlo, al fin llegó.

La razón de por qué se llama friends & family & fools

Tienes una idea, un pitch muy trabajado e incluso un plan de negocio detallado que resume tu estrategia. Lo que falta es el capital. Sabía que no iba a ser fácil pero nunca imaginé lo difícil que resultaría conseguir los 180k para arrancar la primera fase del proyecto.

En esta fase todo se basa en tener un buen discurso y muchos argumentos de cara a pedir dinero. Sin embargo lo más importante es la confianza que demuestres y a quien se la demuestres. Me di cuenta que es exactamente igual que cuando vas a pedirle 10€ a un colega. Puedes decirle lo que se te ocurra, que son para montar una escuela en Africa o que te lo vas a gastar en tequila. La realidad es que es tu colega y te conoce. Te va a dejar los 10€ porque eres tú y no otro y la razón de por qué se los pides, en realidad es secundaria. Si en lugar de pedirle 10 le pides 1000€, tal vez si tengas que dar más explicaciones o justificarle como se los vas a devolver pero si confía en ti al final te los dejará.

Me senté con inversores, amigos de amigos, pero ninguno de ellos era amigo mío, ninguno me conocía. Mis argumentos eran muy sólidos y coherentes, con cifras, slides super currados y tras varios pitch mi argumento era mucho mejor pero aún así no conseguía el dinero. Gran día cuando me di cuenta de la razón verdadera de porqué por muy bueno que fuera el proyecto no iban a entrar: no me conocían.

Quienes me conocían y pusieron sus ahorros en Kubik no tenían esa misma sensación de riesgo que quienes no sabían quién era yo. Mis amigos saben que lo que hago me lo tomo realmente en serio, que no abandono nunca y que los retos que me marco, por muy complejos que sean, llega un día que los alcanzo. Cuando les hacía el pitch veían lo mismo. Mi motivación y pasión, sabían que lo iba a lograr y me apoyaban porque era yo. Los inversores que desconocían mi pasado solo se fijaban en números y en algo palpable a lo que agarrarse.

Tal vez esto sea obvio para alguien entradito en rondas pero para nosotros que empezábamos en este mundo era muy frustrante. Hacíamos pitch impecables, rebosantes de razones por las que formar parte de Kubik. Acabábamos pletóricos, orgullosos y recibíamos halagos allá donde fuéramos, un fondo, un inversor, daba igual, todos ellos sentían interés. Se lo pensaban durante días e incluso semanas, pero la realidad es que al final no entraban en esta fase y preferían entrar en la siguiente. A pesar de que la valoración de la empresa fuera mucho mayor si esperaban unos meses el riesgo que asumían era mucho menor. 

Tener la app en el mercado era clave, significaba que ya te habías enfrentado a miles de problemas técnicos, humanos, financieros y los habías sorteado con éxito. La moto que ofrecías era una realidad y lo que pretendías era que te dejaran dinero para la gasolina, pero desgraciadamente aún no tenemos la app en el mercado y aún estamos enfrentándonos a esos miles de problemas.

 

Fin de la ronda, acaba ya con el sufrimiento

No es fácil acercarte a un amigo o familiar y decirle que necesitas su dinero. No es fácil ni encontrar las palabras, ni la cara adecuada. Se pasa mal porque tus amigos no son ricos, son médicos, ingenieros, cantantes y gente normal con sueldos normales que han conseguido ahorrar y pueden invertir algo en un colega. No es fácil porque la responsabilidad que te une al proyecto es mucho mayor a partir de ese momento, porque el dinero que te estás gastando es el que te han dejado a ti.

No es fácil quedar, explicar, contar el proyecto desde la perspectiva adecuada y tras ello, seguir insistiendo, día a día, sin ser muy pesado, pero sin dejarlo pasar. No es fácil porque esa relación que os unía antes del día que le hiciste el pitch puede deteriorarse si no lo haces bien. Le has puesto en un compromiso, es tu amigo, y aunque entenderías perfectamente una negativa no es fácil ni para él dártela ni para ti recibirla. No es fácil y punto.

Pero un día tienes que parar de pedir dinero y centrarte en el producto, en salir al mercado y en convertir esa inversión de tus colegas en un gran negocio. El día que llegas al objetivo y decides parar, ese día te relajas. Sabes que aún queda lo peor, pero al menos una de las pantallas del juego ya ha sido superada y la partida guardada.

 

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